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viernes, febrero 01, 2013

La Dra. Narváez y la Dra. López Baralt en el Primer Congreso Internacional de Literatura Mística


La Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico invita al primer Congreso Internacional de Literatura Mística bajo el título de "Una nueva visión de literatura y arte",  a celebrarse el martes 12 y el miércoles 13 de febrero de 2013, en el Hotel Ponce Hilton de la Ciudad Señorial. La doctora Luce López-Baralt y la doctora María Teresa Narváez, del Departamento de Estudios Hispánicos, participarán del mismo junto a distinguidos académicos, entre los que se nombran el doctor Pablo Beneito, de la Universidad de Murcia, y el doctor Luis Girón, de la Universidad de Harvard. 

La doctora López Baralt iniciará el ciclo de ocho conferencias plenarias que abarcarán desde el misticismo sánscrito y sufí, hasta el cristiano, indica la directora del evento, Caridad E. Álvarez Suárez.

Además del cartel alusivo al congreso, pueden acceder a www.congresodemistica.org para más información.

miércoles, noviembre 14, 2012

Presentación del libro del doctor Emilio Ricardo Báez


El Seminario de Estudios Hispánicos Federico de Onís les invita a la presentación del libro Las palabras del silencio de Santa Rosa de Lima, o la poesía visual de lo inefable del doctor Emilio Ricardo Báez Rivera  (UPR-Río Piedras).  La misma se celebrará el miércoles, 14 de noviembre de 2012, a las 2:30 p. m.,  en la sala del Seminario.

Las palabras de presentación quedan a cargo de la doctora Luce López-Baralt.


El doctor Báez posee un doctorado de la Universidad de Sevilla y se especializa en literatura hispanoamericana colonial, la autobiografía espiritual femenina, así como en literatura mística europea e hispanoamericana.


martes, mayo 15, 2012

Carlos Fuentes: 1928-2012



A continuación, uno de los últimos escritos que dejara Carlos Fuentes, escritor amigo de Puerto Rico, quien falleciera hoy 15 de mayo de 2012. Quede con nosotros su obra.


"Puerto Rico en Veracruz"

Hay libros que merecen -que reclaman- una segunda lectura. Yo había leído La guerra y la paz de Tolstoi a los veintiún años. Veinte más tarde, la novela me pidió que la re-leyese. Busqué una manera de volver a las mil quinientas páginas del libro sin interrupciones. Telefonemas, citas para comer, cartas, diálogos, etcétera. Lo mejor era embarcarse para un largo viaje de alta mar sin más compañía que Tolstoi.

Escogí el vapor español Virginia de Churruca. Zarpaba de Barcelona, con escalas en Cádiz, Tenerife, Maracaibo, San Juan de Puerto Rico y Veracruz. Una pintura de desastre marino me recibía seis veces al día: nave incendiada, hombres ahogados, madres salvando niños... Muy español...

Llegamos a Maracaibo donde me recibió mi amigo Miguel Otero Silva acompañado de doce señoritas caraqueñas con una manta en alto que leía: "Al llegar Carlos Fuentes en el Vapor de Churruca, todas las caraqueñas le ofrecieron la cuca". Mal pensado, pronto averigüé que "la cuca" era sólo un dulce.

Al llegar a San Juan de Puerto Rico, un oficial norteamericano, muy parecido a John Wayne, me detuvo al pie de la escalerilla y me impidió bajar.

-¡Pero si esta es mi tierra! -le grité- ¡Puerto Rico es parte nuestra, no de ustedes!

Años más tarde, una iniciativa del senador William Fulbright, más la fuerza profesional de mi abogado William Rogers, facilitaron mi entrada a territorio norteamericano. Sólo que Puerto Rico era distinto, era nuestro. En Puerto Rico se discute la estadidad: ser un estado más de la Unión Americana. Se discute la independencia de la isla. Y se discute el mantenimiento del status quo. Puerto Rico como commonwealth, estado libre y asociado de los EE.UU.

Sea cual sea la decisión política, hay un hecho cultural sobresaliente: Puerto Rico escribe, educa, dice palabras de amor y mentadas de madre en español.

La Universidad Veracruzana en Xalapa ha recibido hace días a tres grandes escritores de la lengua española de Puerto Rico.

Para Arturo Echavarría la crítica no es un reflejo angilar de la obra criticada. Para Echavarría, la crítica es propuesta creativa, tan creativa como la obra criticada y convirtiéndose en parte inseparable de la obra misma. ¿De cuántos "críticos" entre comillas podría decirse otro tanto? ¿Cuántos "críticos" sólo nos ofrecen la imagen de sí mismos, olvidando la obra, la relación íntima del crítico con lo criticado? ¿Cuántos no toman la obra como pretexto para decir lo que la obra no dice, pero que el "crítico" no tiene otra manera de decir?

Echavarría, en cambio, escoge una distancia ante la obra que nos permite verla con la misma claridad con la que de lejos vemos una montaña que, de cerca, parecería sólo un terrero. Echavarría ha dedicado grandes páginas a Henry James y Jorge Luis Borges (o Borgués). Subrayo el carácter de outsiders, de extranjeros o extraños o intrusos de ambos. James es norteamericano, Borges es argentino y ambos son extraños en su tierra.

Mediante una suerte de paradoja creativa, Echavarría voltea la tortilla y escribe sobre los extraños en su tierra (Borges, James). Haciéndolos parte de la literatura latinoamericana desde una patria (Puerto Rico) cuyos "extraños" no son dos escritores (Borges, James), sino los que no se saben extraños en Puerto Rico: los ocupantes norteamericanos. Delicada, difícil operación crítica que nos hace a los hispanoamericanos dueños de una cultura anterior. En la que caben todos los que se sienten peregrinos en su patria.

De allí que Echavarría haya escogido tres novelistas puertorriqueños del pasado cuyo sello común es que no hay final feliz, las cosas acaban mal y la estafeta crítica se pasa a los siguientes a sabiendas de que no hay happy ending.

"África empieza en los Pirineos". No, dice Luce López-Baralt, el mundo árabe llega hasta Los Pirineos. López-Baralt se ha propuesto impedir el divorcio de nuestra cultura común, que es española, árabe y hebrea, latina y disidente. El mundo árabe también es nuestro. Afirmación osada, peligrosa y audaz en un mundo globalizado donde, gran paradoja, asoman las peores diferencias: racismo, chovinismo, intolerancia.

Luce nos recuerda que el mundo árabe también es nuestro. Europa empezó en el Toledo musulmán y el mundo medieval, gracias a los árabes, redescubre a la cultura griega, sobre todo a Aristóteles y renueva la unidad greco-islámica-europea. Lengua. Baños. Y la aportación judía a este mestizaje cultural.

Sólo a partir de este mestizaje podía Luce hablar de Luis Rafael Sánchez y su transformación del humor popular en sátira melancólica, en ironía triste. La solemnidad ha sido una de las características del decir latinoamericano. La gracia de Cantinflas consistió en reducir al absurdo los grandes discursos de la política latinoamericana. El humor de Luis Rafael Sánchez es un correctivo de esta solemnidad discursiva.

La guaracha del Macho Camacho (1976) sucede durante un gigantesco atorón de tránsito en San Juan. La movilidad se inmovilizó. La radio es el único contacto con el mundo exterior al embotellamiento. Y la radio son voces, todas las voces en Puerto Rico. Y son las voces de un mundo mestizo. Taina-Awarak, español y afroamericano.

Todas las voces están allí y el problema es recuperarlas, mantenerlas, hacerlas de todos. Recuperar la voz contra la virtud violenta, contra la pompa solemne, aunque la voz sea, a su vez, violenta, salvaje y triste. El "humor" de Luis Rafael se revive así con la melancólica tradición de las letras puertorriqueñas a las que se refiere Echavarría.

Hay una tradición vanguardista en Puerto Rico. El euforismo y el atalayismo de los años veinte que Luis Rafael conjuga con la vida sobreviviente, sin la cual estaríamos mudos o nos resignaríamos a hablar inglés. Luis Rafael Sánchez salva el castellano, pero lo salva en su impureza, en su mestizaje y en su apertura. De esto nos habló Luis Rafael en Xalapa.

Llegamos al Puerto de Veracruz. Mis amigos de Puerto Rico no tenían que decirme que se sentían, al fin, en casa. A Luis Rafael le correspondió, en el Hotel Diligencias, la recámara que otrora se le reservaba a Agustín Lara. Un gran retrato del músico-poeta, y encima de la cama, la Virgen de Guadalupe. Afuera, la plaza jarocha, la música, el ruido, el trópico.

Luis Rafael Sánchez, Arturo Echavarría, Luce López-Baralt. Todos ellos forman parte de una cultura que es la nuestra. La del territorio de la Mancha.

http://www.sinembargo.mx/15-05-2012/234520

martes, marzo 13, 2012

La experiencia académica en el extranjero


Jorge Lefevre, Medardo Rosario, Luz Elena Rodríguez, Javier Valentín, Winomy Pérez y Nitzaira Delgado, junto a la doctora Luce López-Baralt


por Nitzaira Delgado
estudiante del programa doctoral en Estudios Hispánicos


Uno de los aspectos que no ignoramos en la vida universitaria es que está llena de grandes retos, y desafíos, lo que tiende a olvidarse, es que la carrera también está llena de recompensas que enriquecen nuestra vida tanto dentro como fuera del aula. Esa recompensa llega a través del esfuerzo estudiantil por sobresalir y representar a la Universidad y a nuestro país. El 23 de febrero, se celebró en el Seminario Federico de Onís el conversatorio “Universitarios puertorriqueños ante la experiencia académica en el extranjero”, moderado por la profesora Luce López-Baralt, y con la participación de estudiantes graduados y subgraduados, para mi alegría, colegas y amigos. El propósito de este conversatorio llevaba la intención no solo de que seis estudiantes pudiéramos hablar sobre viajes estudiantiles, sino también motivar a nuestros compañeros a presentar sus trabajos o investigar fuera de Puerto Rico. Con esta finalidad, cada uno de nosotros narró una parte de esta experiencia.


Jorge Lefevre, estudiante de bachillerato en Estudios Hispánicos, nos contó sobre su viaje en el 2011 al Centro de Estudios Martianos, en Cuba. Siempre he considerado a Jorge un lector más que aficionado, como aquel que en el Alcaná de Toledo halló la historia de Don Quijote, siempre con un libro en mano. Otro de los compañeros, tan afanado a la lectura como a los viajes, Javier Valentín Feliciano, nos acompañó en la tarde con las mil y una anécdotas de sus viajes a congresos, investigaciones y ferias de libro. Cabe mencionar que juntos conocimos la ciudad de Río de Janeiro en el 2009. Los viajes estudiantiles, las convocatorias y demás, casi siempre nos llegan a través de otra persona, esa persona que sabe sobre un congreso, que quiere ir y te quiere motivar a que presente ese trabajo tan chévere que hiciste en clase. Pero ahí comienza uno a dudar, “no, ese trabajo yo no sé...”. Y ahí el compañero que quiere llevarse a todos para el otro lado del mundo te dice: “Mira, caramba, ¿cómo no?”. Esa compañera es Luz Elena Rodríguez, quien desde el 2007 se ha presentado en múltiples congresos. A través de Luz Elena, varios estudiantes graduados de Estudios Hispánicos pertenecemos a la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), hemos dejado de dudar y presentamos nuestros trabajos. Gracias, Elena. En la mesa también contamos con Wilnomy Pérez Pérez, estudiante de literatura aljamiada morisca, quien aún cuando era estudiante subgraduada en el 2009 viajó a Túnez para presentar su investigación sobre literatura aljamiada. Si hay un sentimiento que provoca la literatura, ese el amor. Pues cuando estamos sumergidos en aquello que más nos apasiona, vivimos solo para ello. También tuve el placer de escuchar a mi compañero Medardo Rosario, quien en el 2007 estuvo también en Túnez, y en diciembre de 2011 en España, viaje que fue un honor compartir con él.


Viajar a un país ajeno para presentar un trabajo de investigación, como dije, es una recompensa, pero no menos un reto. La Universidad de Puerto Rico, bien a través del Decanato de Estudios Graduados e Investigación, o a través de los diferentes Decanatos, apoya el viaje estudiantil y el intercambio cultural. Una vez allí, no sabemos quién o quiénes nos están escuchando, qué piensan, o si son expertos o no. Por eso, le estoy muy agradecida a los profesores que revisan nuestros trabajos, que nos hacen posibles preguntas, que nos miden el tiempo, y que nos llenan de bendiciones y sabios consejos. En el 2009 estuve con Javier en Río de Janeiro, bajo la moderación del profesor Juan G. Gelpí. Una experiencia académica más que inolvidable, Río de Janeiro nos dio la oportunidad de conocer otra parte de Latinoamérica, tan diferente, e inolvidable. Como muchas ciudades, Río está llena de contradicciones, pero también de belleza, y sobre todo de talento. Para muchos puertorriqueños, Latinoamérica es un mundo desconocido, sin embargo, adentrarse en la espesura de su cultura es un recorrido por la historia de un pueblo que no debe sernos ajena. Río fue la primera ciudad latinoamericana que conocí. Ella me preparó para conocer México, un país lleno de colores culturales, que me enseñó con mucho cariño a una Latinoamérica amable, firme, trabajadora, pero sobretodo, hermana. El insularismo caribeño no es el que nos mantiene encerrados, todo lo contrario, es el que nos invita a conocer esa otra parte de nuestro hispanoamericanismo, y nuestra universalidad.


El pasado diciembre tuve la oportunidad de viajar a un congreso en la Universidad de Navarra, en España, y conocer varias ciudades encantadoras. La experiencia de sentir a todo un público curioso por saber qué tienen que decir dos jóvenes caribeños es tan fascinante como aterradora. Dos caribeños hablando de Cervantes, sal y pimienta. Junto con mi compañero Medardo, no solo fuimos estudiantes aventureros, o turistas de pies ligeros. En España, y en cualquier país que un estudiante de humanidades visite, no dejamos de ser humanistas. Visitamos a la Universidad Complutense de Madrid, y tuvimos la oportunidad de conocer profesores y estudiantes de literatura. Como si fuera poco, asistimos a varios cursos graduados. Si bien la experiencia nos brindó una perspectiva nueva sobre temas que ya habíamos estudiado, coincidimos en que la Universidad de Puerto Rico no tiene nada que envidiarle a otras universalidades en el aspecto académico. Apuesto a la perspectiva crítica, desafiante y curiosa de mis compañeros, dispuestos a hacer nuevas interpretaciones, nuevas lecturas, sin miedo al debate, y entregados a la retórica. Con una mirada sensible, absorta en la cultura y la herencia hispana, nos entregamos a ciudades como Madrid, Alcalá de Henares, Toledo y Pamplona, para sentir desde la piel caribeña a un país que es tan nuestro y ajeno como el propio.


Este conversatorio no solo nos dio la oportunidad de compartir nuestras experiencias, sino que revivimos las risas, las anécdotas, así como los malos ratos convertidos en un gracioso recuerdo. Pero sobretodo, quisimos contagiar al público, y volver a contagiarnos con la ilusión de llevar nuestro pensamiento y criterio al extranjero. Firmar nuestras ponencias, y escribir debajo “Universidad de Puerto Rico” es más que un orgullo, es un sentimiento que nos salta del pecho a la cara cuando terminamos de leer. Queremos volver a ser estudiantes humanistas viajeros con los mismos o mayores deseos de caminar por alguna otra universidad y otras ciudades, marcando un paso caribeño y firme por entre expertos, especialistas y estudiosos que vuelven la cabeza al escuchar el acento cantadido de éstos que con simpatía decimos: “Somos puertorriqueños, venimos de IUPI, y tenemos algo que decir”.